La alimentación es un aspecto muy importante en nuestra vida. Si es equilibrada, nos aporta los nutrientes necesarios para que el organismo funcione de forma adecuada, lo que se traducirá en salud y bienestar.
Al someternos a una intervención quirúrgica, es especialmente importante que cuidemos nuestra alimentación. De esta forma, el cuerpo podrá recuperarse más rápido y hacer frente a infecciones.
El principal objetivo de la dieta pre y post-operatoria es mantener un buen estado nutricional en el paciente y evitar complicaciones. A continuación, veremos la mejor forma de prepararnos y recuperarnos de una operación.
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Lo que debemos saber acerca de la dieta pre-operatoria
Lo que debemos saber acerca de la dieta pre-operatoria
Tras acudir al especialista, este nos solicitará una serie de análisis, tanto de sangre como de orina. Así podrá conocer nuestro estado de salud antes de la operación, lo que le ayudará a detectar si existe algún déficit nutricional.
Teniendo en cuenta esto y el tipo de cirugía a realizar, el médico nos dará las indicaciones relacionadas con la dieta pre-operatoria a seguir. Normalmente, se recomienda consumir alimentos que sean fáciles de digerir. Por eso, deben ser bajos en grasa, sin condimentos, ácidos o picante.
En cuanto a los métodos de cocción, los alimentos a la plancha, hervidos o al vapor son los más recomendados. Debemos evitar las frituras, el alcohol y las sustancias estimulantes como el café, el té y las bebidas con cafeína.
La mayoría de los expertos recomiendan seguir una dieta normocalórica, es decir, que nos ayude a mantener el peso. Para conseguirlo, las calorías ingeridas deben ser iguales a las calorías quemadas. Esto permitirá que la cicatrización se realice correctamente. Si el paciente presenta desnutrición, se le darán otras instrucciones.
¿Y la post-operatoria?
Dependiendo del tipo de intervención, el médico nos hará saber el tipo de alimentación que debemos seguir para que nos recuperemos rápidamente. El principal objetivo de la dieta post-operatoria es regenerar los tejidos y facilitar la cicatrización de las heridas. Debido a esto, se recomienda consumir alimentos con un alto contenido de vitaminas, minerales y proteínas.
Existen diferentes tipos de dietas en la fase de recuperación. La primera es la absoluta, en la cual no se ingiere ninguna clase de alimento, ni líquido ni sólido. La segunda es la líquida, que se recomienda normalmente tras cirugías del sistema digestivo o en caso de que el paciente tenga dificultades para masticar o tragar.
La semi-blanda suele ser utilizada como transición entre la dieta líquida y la sólida, y consiste en ingerir alimentos bajos en grasa, fibra y condimentos. También se encuentra la blanda, diseñada para producir una baja estimulación gástrica.
Y por último, la basal, en la que el paciente no recibe instrucciones dietéticas específicas, pero debe tener una alimentación equilibrada que cubra sus necesidades nutricionales.
Los mejores cirujanos en cirugía plástica y estética en Andorra
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La hidratación también es fundamental durante la recuperación. Beber líquidos de forma abundante es algo básico. En algunos casos, podría ser aconsejable consumir suplementos, ya que el cuerpo quizá no absorba bien todas las vitaminas y minerales presentes en los alimentos. Será el especialista quién nos dirá si es necesario tomar estos suplementos.
Tras recuperarnos completamente, podemos volver a nuestra dieta normal. Sin embargo, tenemos que asegurarnos de que sea equilibrada y que satisfaga nuestros requerimientos nutricionales.
Algunos consejos previos a la cirugía
Es importante evitar el tabaco unas semanas antes de la intervención, ya que aumenta la presión arterial y dificulta la circulación sanguínea. Por otro lado, sería conveniente que no consumamos alimentos procesados y con exceso de azúcar o sal, ya que solo favorecen los procesos inflamatorios.
Si la operación será en la mañana, la noche previa deberíamos cenar unas cuatro horas antes de dormir. Esto facilitará la digestión.
Tanto el sobrepeso como la desnutrición aumentan el riesgo de complicaciones. Por eso, el especialista les indicará a este tipo de pacientes una dieta específica que deberán seguir semanas o meses antes de la cirugía.
El día de la intervención tenemos que asistir en ayunas. Pero, ¿cuál es la razón? De esta manera, se reduce el riesgo de que los jugos gástricos pasen a los pulmones. Esto sucede porque la anestesia bloquea los reflejos que protegen nuestras vías respiratorias de la neumonía por aspiración.
Si seguimos todas las instrucciones de nuestro médico, tanto antes como después de la cirugía, lo más probable es que nos recuperemos de forma exitosa y que no presentemos complicaciones importantes.