Uno de los grandes problemas de la vida moderna es el estrés. Este enemigo no solo afecta la salud mental, sino también a nuestra apariencia. Y la piel es uno de los órganos más afectados. 

En la actualidad, parece prácticamente imposible vivir sin estrés, al fin y al cabo es una reacción natural del cuerpo que nos permite afrontar los retos y exigencias del día a día. Pero cuando la ansiedad y las preocupaciones excesivas nos invaden, es momento de hacer algo al respecto para evitar que la piel sufra las consecuencias. 

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    El efecto del estrés en la piel

    Primero, es importante que entendamos qué es el estrés exactamente. Se trata de una reacción fisiológica que se produce cuando una persona enfrenta situaciones que percibe como peligrosas o amenazantes. Causa tensión física y emocional, y prepara al cuerpo para enfrentar algún desafío.

    Aunque es una respuesta normal ante situaciones de peligro, cuando se vuelve crónico, las consecuencias en nuestra salud son devastadoras. Pero, ¿cómo afecta a la piel? Todo empieza en el sistema nervioso. Ante una condición ambiental o estímulo que percibe como amenazante, envía señales nerviosas a determinadas glándulas para que liberen hormonas.

    Estas hormonas se conocen como adrenalina y cortisol, las cuales nos preparan para luchar o huir. Para eso, producen una serie de cambios fisiológicos, lo que incluye un desajuste hormonal. Esto causa que nuestro sistema inmunológico se debilite. Aparte, al sentir ansiedad, el cuerpo libera histamina, una hormona relacionada con la respuesta alérgica.

    Todos estos cambios en el sistema inmunológico pueden producir problemas dermatológicos, como enrojecimiento, urticaria, rosácea y psoriasis. Por otro lado, el cortisol hace que la producción de grasa de la piel se descontrole, lo que favorece la aparición del acné. Asimismo, hace que el colágeno y la elastina se descomponga a un ritmo más acelerado. El resultado es el envejecimiento prematuro

    Consejos para reducir el estrés

    Sí, las preocupaciones y la ansiedad producen estragos en nuestra salud física y mental. Pero podemos tomar ciertas medidas para reducir su efecto. Aquí encontramos algunos consejos que son de gran utilidad para evitar el estrés.

    Aprender a gestionar el tiempo eficazmente

    No saber utilizar el tiempo de forma eficiente es una de las causas más comunes de ansiedad. Llegar tarde a cualquier lugar, tener demasiadas responsabilidades que no podemos cumplir y dejar todo a último momento, sólo nos hará sentir más preocupados. 

    Por eso, lo mejor es planificar nuestro día. Pero es importante que seamos conscientes de que nuestro tiempo y energías son limitadas, así que a veces tenemos que decir «no». 

    Hacer actividad física

    Elegir un deporte o alguna actividad física que nos resulte agradable, también contribuirá a nuestro bienestar físico y emocional. El yoga es una de las prácticas más recomendadas en este caso, ya que nos ayuda a alcanzar la paz interior y a tener hábitos saludables. 

    Una caminata por el parque, ir al gimnasio o hacer una rutina en casa, son otras maneras de mantenernos activos. El ejercicio es tan efectivo porque, al practicarlo, se liberan endorfinas, unos neuroquímicos que mejoran el estado de ánimo.

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    Alimentarse bien 

    Con una alimentación equilibrada, rica en frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas, tendremos suficiente energía para hacer frente a situaciones estresantes. Aparte, todo lo que ingerimos se refleja en la piel, así que deberíamos evitar los alimentos procesados, con exceso de grasa, sal o azúcar. 

    Es importante que nos hidratemos constantemente para promover la producción de elastina y colágeno. Los expertos recomiendan de 1.5 a 2 litros de agua diarios. 

    Descansar lo suficiente

    La sensación de cansancio solo consigue que nos sintamos peor. Por eso, debemos asegurarnos de dormir unas 8 horas diarias. Al dormir, las células se renuevan, lo que evitará el envejecimiento prematuro.

    Una buena sugerencia es apartar un poco de tiempo para hacer actividades placenteras, como escuchar música y disfrutar de la compañía de seres queridos.

    Seguir una buena rutina para el cuidado de la piel

    Por último, tenemos que cuidar la piel con una rutina adecuada. Es importante eliminar todas las impurezas con un jabón especialmente diseñado para nuestro cutis, así como aplicar un tónico, una crema hidratante y serums. El protector solar es indispensable para evitar el daño celular, las manchas y las arrugas.